La transformación de un territorio educativo gracias al trabajo en red
23 Jul 2026 Categorías: Noticias, Comunidades de aprendizaje , Desarrollo profesional , Entrevista , Redes , Redes Escolares , Reportaje
En la comuna de Los Ángeles, durante los últimos cuatro años, 12 escuelas del territorio han institucionalizado una forma de aprendizaje profesional entre pares, que trasciende a cada establecimiento y busca fortalecer los aprendizajes de docentes y estudiantes, a través del trabajo en red.
Se trata de la Red Duqueco de Los Ángeles, una iniciativa que comienza gracias a un diagnóstico común entre escuelas; ninguna institución podía responder por sí sola a las necesidades de desarrollo profesional que emergían, debido al alto costo que implicaba. De esta manera, en reuniones de asesoría técnica pedagógica del Departamento Provincial de Educación del Biobío, se planteó la necesidad de crear Comunidades de Aprendizaje Profesional (CAP), agrupando a docentes de todos los establecimientos del territorio, por asignatura, para que pudieran intercambiar, de manera planificada, prácticas y experiencias de aprendizaje.
Esta Red de Mejoramiento Escolar es parte del trabajo de Asesoramiento Técnico del Departamento Provincial de Educación (DEPROV) de Biobío, y es conformada por la Escuela Diego Portales Palazuelos, Escuela 11 de Septiembre, Escuela 21 de Mayo, Escuela Guillermo Marín Carmona, Escuela Itilhue, Escuela Millantú, Escuela Amanecer de Duqueco, Escuela Virquenco, Escuela Chacayal Sur, Escuela República de Alemania, Escuela República de Grecia y la Escuela República de Israel. Su coordinador es Juan Eduardo Acuña Parra, director de la Escuela 11 de Septiembre de Los Ángeles, quien ha compartido la experiencia de la Red y nos cuenta, en entrevista, acerca de los principales desafíos y beneficios que ha traído el trabajo colaborativo entre las comunidades educativas del territorio.
Para Acuña, “el liderazgo efectivo debe movilizar el aprendizaje profesional, más allá de los muros de su propia escuela. El trabajo en red no es sólo una “instancia de reunión”, sino un dispositivo de Gobernanza Pedagógica que genera una economía de escala de conocimientos: lo que funciona en una escuela se convierte en un recurso para todas, persiguiendo la equidad educativa y la educación con justicia social”.
El trabajo en red y sus principales desafíos
“Este trabajo está enmarcado dentro de la Ley 20.903. Por lo tanto, las horas de trabajo colaborativo son un elemento fundamental para su desarrollo. Además, es clave la coordinación de los equipos directivos de los establecimientos, organizando y gestionando tiempos y espacios, además de liderando el desarrollo profesional de los docentes”.
Por su parte, al ser consultado por los principales desafíos del trabajo en red, el director sostuvo que “el principal obstáculo y desafío inicial es romper el aislamiento docente y la resistencia al cambio, además de coordinar la logística y los tiempos de 12 establecimientos educacionales distintos. Otro desafío crítico es evitar el desgaste y velar por la salud mental del equipo”.
Según señaló el director, estos desafíos se superan “mediante el respaldo normativo. Nuestro trabajo se respalda en la normativa educacional vigente y el involucramiento de los sostenedores (DAEM) y directivos para asegurar los espacios formales. El desgaste se aborda incorporando explícitamente dentro del diseño del proyecto instancias de resguardo del equipo, como la Sesión 6, destinada exclusivamente al autocuidado de los docentes participantes de las Comunidades de Aprendizaje Profesional (CAP)”.
Comunidades de Aprendizaje Profesional como sostén del trabajo de la Red Duqueco
Un jueves al mes se reúne la Red Duqueco de Los Ángeles. En estas instancias, los equipos directivos analizan normativas y políticas educativas. Sin embargo, el objetivo principal de estos espacios es gestionar el trabajo de las Comunidades de Aprendizaje Profesional (CAP), las cuales sostienen el trabajo de la red. “No se trata sólo de hacer reuniones, sino de una forma de trabajo continuo donde los docentes se asocian para alcanzar metas comunes de aprendizaje de los estudiantes”, destacó el coordinador de la red.
En las CAP los profesores detectan un “nudo crítico”, el cual se caracteriza por ser un problema de aprendizaje de uno de los niveles. Al detectar el problema, indagan juntos en las causas, prueban estrategias para enfrentarlos y miden el impacto. En conclusión, el trabajo de la red se caracteriza por el acompañamiento y retroalimentación entre pares, el cual se basa en horizontalidad, observación no punitiva de clases y análisis crítico de evidencias de aprendizaje.
En este contexto, Juan Eduardo Acuña declaró que “el mayor aprendizaje que hemos tenido es que el logro de los objetivos de aprendizaje de los estudiantes no puede recaer en esfuerzos individuales aislados, sino en una estrategia colectiva y colaborativa estructurada”. Además, señaló que gracias al trabajo de la red han “transitado desde una cultura de “cursos aislados” y esfuerzos individuales hacia un proceso de formación situado, continuo y colaborativo. La reflexión docente pasa a ser sistemática, transformando el ejercicio profesional al revisar creencias y unificar criterios de planificación y evaluación por asignatura”.
En definitiva, “lo que genera mayor orgullo, tras estos cuatro años de trayectoria, es haber logrado transformar la cultura escolar del territorio, pasando del aislamiento docente a una auténtica cooperación inter-escuelas profundamente institucionalizada”, sostuvo Acuña.
Elementos clave para sostener el trabajo en red: Liderazgo pedagógico y sistémico, colaboración y generación de condiciones
“Para sostener el trabajo, es fundamental estructurar una planificación clara y sistemática. El diseño de sesiones, con fechas específicas, objetivos definidos (como la calendarización de abril a noviembre en el proyecto) y la delegación de liderazgos compartidos (donde cada dupla de director y UTP se hace cargo de un taller, pero que a su vez levanten liderazgo de docentes) evita que la red dependa de voluntades individuales y se transforme en una estructura formal del territorio”, destacó Acuña.
Además, puntualizó que, para proyectar el trabajo de una red, es fundamental incluir en su participación a directores de los Departamentos de Administración de Educación Municipal (DAEM), los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) y los Departamentos Provinciales de Educación (DEPROV). Aparte de socializar el proyecto y programa con las comunidades educativas, específicamente con los docentes para asegurar, de esta manera, que el trabajo realizado responda a necesidades reales del territorio y cumpla con un desarrollo profesional situado.
Acuña es claro en destacar que existen tres elementos clave para sostener y fortalecer el trabajo de una red. Entre ellos, destaca el liderazgo pedagógico y sistémico, como una capacidad para monitorear y ajustar las prácticas del aula, basándose en evidencia compartida entre pares, asegurando que la enseñanza sea efectiva en todo el territorio y no sólo en una escuela. Por otra parte, menciona la generación de condiciones, como una habilidad para construir estructuras que faciliten la constitución de comunidades de aprendizaje, permitiendo que los docentes dispongan de tiempo y espacios para la reflexión sistemática. Por último, destaca la promoción de horizontalidad y la colaboración, como una capacidad para entender que el aprendizaje más efectivo ocurre con los pares, propiciando que los saberes circulen de manera colectiva y que los docentes con más experiencia apoyen a otros, a través del acompañamiento y la inducción.
Red Duqueco de Los Ángeles como modelo para el sistema educativo chileno
Según destaca Acuña, el trabajo de la Red Duqueco demuestra que la Ley 20.903 es aplicable en los territorios y que ciertos artículos pueden materializarse en Planes de Mejoramiento Educativo, “convirtiendo el mandato legal en una estrategia viva, colaborativa y con sentido territorial”. Además, el director sostiene que muchos recursos y soluciones para los desafíos educativos de los establecimientos pueden habitar en escuelas vecinas y que la colaboración permite optimizar esfuerzos, compartiendo material clave y construyendo saberes pedagógicos con pertinencia local.
Finalmente, sostiene que al incluir de manera formal y explícita el autocuidado y la reflexión conjunta, el trabajo de la red demuestra que “para cuidar los aprendizajes de los estudiantes, primero se debe cuidar, validar y respaldar profesionalmente a las y los profesores en comunidad”.