EXPERTA CANADIENSE EN ANÁLISIS DE POLÍTICAS EDUCACIONALES Y  AGRUPACIONES PROFESIONALES DOCENTES VISITA LIDERES EDUCATIVOS

 29 Ene 2020      Categorías:  Noticias

Nina Bascia (Ph.D) es académica del Instituto para la Investigación en Educación de Ontario (OISE) de la Universidad de Toronto. La especialista ha estudiado diversas temáticas, como el rol de los sindicatos docentes en el siglo XXI, la negociación curricular entre profesores y estudiantes, y el rol central que cumplen los líderes del sistema escolar al gestionar las condiciones en que se lleva a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La académica Nina Bascia (Ph.D) pertenece al Departamento de Liderazgo, Educación Superior y de Adultos, del Instituto para la Investigación en Educación de Ontario (OISE, por su sigla en inglés) de la Universidad de Toronto (Canadá). El plantel forma parte del consorcio que da vida a LIDERES EDUCATIVOS -junto a la PUCV, la U. de Chile, la U. de Concepción y la Fundación Chile- y fue en ese marco, que la experta visitó las dependencias del Centro de Liderazgo para la Mejora Escolar, durante un viaje que realizó a nuestro país.

Poseedora de una vasta trayectoria, la doctora en Liderazgo Educacional y Análisis de Políticas, de la Universidad de Stanford (EEUU), ha seguido diversas líneas de investigación. Recientemente, realizó un estudio internacional sobre cómo los sindicatos de docentes se han adaptado a las condiciones de cambio en el siglo XXI. También ha indagado en la negociación del plan de estudios por parte de docentes y estudiantes, y la reducción del tamaño de la clase y sus efectos en el aprendizaje de los estudiantes, entre otras temáticas.

En relación a la última de ellas, al ser consultada sobre cómo afecta al proceso de enseñanza-aprendizaje el número de estudiantes en el aula, afirma que no existe una respuesta consensuada al respecto. “Hay una creencia generalizada de que una enseñanza más didáctica y personalizada es más apropiada en el caso de los niños, aunque personalmente no lo comparto”, opina. “Pero las clases con gran cantidad de alumnos se producen, también, porque el dinero no es suficiente y son los cursos superiores los que pagan las consecuencias: tienen las peores salas, no reciben nuevos recursos, etcétera. Por eso cuando, en Canadá, los niños llegan a un nuevo ciclo, tienen que pasar de cursos pequeños a otros mucho más numerosos, y es un gran shock para ellos. Varios son repentinamente identificados como alumnos con problemas de conducta, porque no pueden responder bien a las nuevas condiciones. Entonces, ¿son mejores los cursos más pequeños? Sí y no. Hay que observar el impacto desde una perspectiva multdireccional. Una política de este tipo no aparece en el vacío ni por sí misma. Hay otras cosas que afectan su forma y cómo se implementa”.

Otra temática que Nina Bascia ha investigado, es la negociación curricular entre docentes y estudiantes, algo que, a su juicio, depende también del establecimiento y el contexto. “En los centros escolares donde los estudiantes tienen grandes necesidades, hay una gran cantidad de problemas. A veces, en una sala, hay uno o dos estudiantes. Por lo tanto, los profesores tratan de adivinar qué es interesante para ellos, de forma tal que desciendan los niveles de inasistencia”, explica. Distinto es el caso de instituciones educacionales de otro nivel socioeconómico, donde los docentes, en numerosas ocasiones, acuerdan con sus alumnos el propósito de los trabajos, pero son más flexibles con los formatos.  “Si la idea es escribir un ensayo, el estudiante puede escoger muchos temas distintos. Al revés, si el tema es lo importante, hay alumnos que proponen, en vez de escribir un ensayo, hacer un video o crear una obra de arte”.

Dice que lo importante es que el docente sea capaz de evaluar ese trabajo realizado a través de un medio distinto y comprender si el alumno ha aprendido lo que como profesor esperaba que aprendiera. “Los estudiantes no solo serán más felices si hacen lo que quieren hacer. Es, además, una mejor estrategia de aprendizaje. En esos casos, tienen que pensar por sí mismos, asociar conceptos, resolver cómo lidiar, efectivamente, con cualquier situación y no solo seguir instrucciones de parte del profesor. Es un aprendizaje más potente, que los estudiantes experimentan como tal, porque implica una comprensión más profunda y ser capaces de utilizar lo que han aprendido”, sostiene. ¿Cuál es el límite de este tipo de negociación? Nina Bascia es categórica: “Que el profesor no desaparezca: que siga siendo el docente y no un simple cuidador de los niños”, clarifica.

Condiciones y sindicatos

La académica también ha realizado estudios sobre dos áreas relacionadas entre sí: las condiciones laborales de los profesores que son gestionadas por los líderes educacionales y el rol que, al respecto, cumplen también los sindicatos. “Los docentes son la parte inferior de la estructura educacional. No se les considera del mismo modo que a profesionales como los médicos o los abogados”, reconoce. “Hay una gran población de profesores en la mayoría de los países, y el modo en que el sistema funciona y ha funcionado siempre, es muy burocrático. Como son tantos, nunca se los ha mirado como individuos relevantes. Solo como un grupo grande”.

Fue esto lo que propició la creación de los sindicatos docentes. Organismos que, desde su perspectiva, son necesarios, porque proveen retroalimentación. Sin embargo, suelen ser bastante “disfuncionales”. “En ocasiones, no tienen un contacto real con los docentes y solo les interesa trabajar con el gobierno de turno; en otros casos, no son muy hábiles a nivel político, o representan solo a un grupo o tipo específico de profesores”, detalla, explicitando que el gran obstáculo son las relaciones de poder con las esferas gubernamentales. “Algunos gobiernos dicen claramente que no necesitan escuchar a los sindicatos, y que van a tomar todas las decisiones; en otras ocasiones, prefieren trabajar colaborativamente. Pero como sea, nunca es una relación de poder equitativa. Los sindicatos quedan siempre en una situación desventajosa”.

Por eso, es importante que las posiciones de liderazgo tomen cartas en el asunto. “Dejando de lado el dinero y el salario de los docentes, cuando estos hablan de tener más recursos para la enseñanza, más tiempo para trabajar en la preparación de las clases y hacer otras cosas, o cuando piden más Desarrollo Profesional Docente (DPD), no lo hacen porque sean flojos y egoístas. Son, efectivamente, esfuerzos para tratar de mejorar las condiciones del proceso de enseñanza y aprendizaje”, fundamenta. En ese sentido, afirma que algo beneficioso, es que “cuenten con un grado de autonomía, oportunidades para escoger qué hacer y cómo trabajar. Los docentes requieren realizar juicios profesionales. En ese sentido, ocupar su tiempo en hacer lo que el director les pide hacer, no es lo mismo”.