Hace siete años, en la comuna de Alto Hospicio, nació una nueva red de establecimientos educativos. Luego del estallido social, ocurrido el año 2019 en Chile, surgió la necesidad profesional de enfrentar la incertidumbre educativa en comunidad; tomando decisiones en conjunto, compartiendo prácticas y unificando criterios a nivel territorial. Esta necesidad se vio potenciada, aún más, con la llegada de la pandemia, en el año 2020, en donde trabajar colaborativamente resultó clave para enfrentar los desafíos educativos que trajo consigo el confinamiento. “Para nosotros las redes de colaboración dejaron de ser una opción metodológica deseable para convertirse en una necesidad estratégica de supervivencia y justicia social”, sostuvieron los integrantes de la Red.
Actualmente, la Red Educativa de Alto Hospicio está conformada por 22 establecimientos de la zona: El Colegio Bicentenario Nirvana; Colegio Bicentenario Kronos School; Colegio Monte Carmelo; Colegio Metodista Robert Johnson; Colegio Salesiano Domingo Savio; Colegio Bicentenario Metodista William Taylor; Colegio Marista Hno. Fernando; Colegio Sagrado Corazón de Jesús; Colegio Reina del Desierto; Colegio Nazaret; Colegio Maran Atha; Colegio San Pedro; Colegio Alturas; Colegio San Antonio de Matilla; Colegio Inglés de Iquique; y Colegio Simón Bolívar. Junto al Liceo Juan Pablo II; Liceo Particular Rupanic School; Liceo Pablo Neruda; y Liceo Los Cóndores. Además de la Academia Santa Laura y Academia Nacional.
La gestión de una crisis: De la emergencia al inicio de una nueva red educativa
Luego del estallido social y la pandemia, los directores y directoras de la Red continuaron trabajando juntos, convencidos de que los desafíos post pandemia eran imposibles de resolver en soledad. “La pandemia nos enseñó que, para sostener la colaboración en tiempos de crisis, se requiere orden, rigor y una estructura profesional sólida al servicio del territorio”, afirmaron los miembros de la Red.
En este contexto, las y los directores reconocieron que era necesario evolucionar en su funcionamiento. De esta forma, determinaron que no bastaba con reunirse periódicamente, sino que hacía falta una articulación para gestionar con anticipación, compartiendo buenas prácticas y ejecutando planes de acción en ejes clave como el Aprendizaje Profundo, el bienestar socioemocional y la unificación de protocolos con el respaldo de la Secretaría Regional Ministerial de Educación (SEREMI).
La competencia: Un desafío clave de derribar para implementar y sostener el trabajo en red
Al inicio del trabajo en red, los y las participantes destacaron que enfrentaron una fuerte resistencia cultural, heredada de un sistema basado en la competencia, que generaba recelo entre colegas. Además de la sobrecarga administrativa, propia de los cargos relacionados al mundo de la educación. A esto, le sumaban la falta de confianza que existía entre pares y la ausencia de espacios formales reconocidos a nivel Ministerial: “Fue únicamente la persistencia de las escuelas lo que permitió romper esa inercia burocrática y demostrar que la colaboración territorial no era un lujo, sino una necesidad vital”, sostuvieron.
De esta manera, el equipo de la Red fue enfático en señalar que una condición clave para la implementación de la Red Educativa de Alto Hospicio, fue el cambio de enfoque directivo del territorio; pasando de una lógica individualista a una cultura basada en la colaboración. Comprendiendo, en conjunto, que los desafíos del territorio: como el rápido crecimiento demográfico, la alta vulnerabilidad social, la diversidad cultural propia de la zona y los procesos migratorios, no podían resolverse aisladamente en una escuela, sino que debían atenderse a nivel territorial, articulando esfuerzos entre los establecimientos de la comuna.
Al respecto, las y los profesionales de la Red destacaron que “los desafíos que enfrentamos en un territorio como Alto Hospicio sobrepasaron, hace tiempo, los muros de cada colegio. Enfrentar problemas territoriales con respuestas aisladas ya no es viable. El trabajo colaborativo nos ha permitido romper la histórica soledad del rol directivo, pasar de la competencia entre escuelas a la corresponsabilidad por todos los estudiantes de la comuna y socializar el conocimiento práctico para no reinventar la rueda frente a cada crisis”.
Bajo este escenario, el equipo señaló que construir confianza resultó clave en el proceso, pero esto “no fue fortuito, sino el resultado de formalizar el compromiso y cuidar la continuidad del espacio. Lo logramos destinando tiempos protegidos y coordinando el trabajo con un alto nivel de rigurosidad, asegurando que cada encuentro tuviera un propósito claro para la gestión de las escuelas”.
Además, sostuvieron que “para que una red trascienda a las reuniones, lo indispensable es la cercanía y la comunicación fluida del día a día, que rompen la soledad del cargo y transforman la relación en un apoyo continuo. Junto a esto, se requiere una seguridad psicológica que permita perder el miedo a expresarse, exponer vulnerabilidades técnicas y abrazar el cambio sin temor al juicio”.
Una red que transforma el territorio desde la colaboración y la innovación
La Red Educativa de Alto Hospicio ha consolidado su trabajo durante 7 años gracias a la articulación de los distintos estamentos que conforman los establecimientos. Tales como, el Programa de Integración Escolar (PIE), Convivencia escolar, la Unidad Técnica Pedagógica, Educación técnico-profesional, Educación parvularia, extraescolar y la Red de Inglés. Lo anterior, permite que los equipos técnicos de cada institución dialoguen bajo su propio lenguaje y actúen sobre sus propias necesidades.
En estos espacios se transfieren prácticas exitosas, metodologías innovadoras y conocimiento aplicado, a través de estrategias pedagógicas, instrumentos de evaluación y protocolos. “No nos guardamos el conocimiento: lo que le funciona a un establecimiento se analiza, se adapta y se pone a disposición de toda la red para elevar el estándar educativo de Alto Hospicio”, destacaron desde la Red.
De esta forma “la red demuestra que la verdadera innovación y la mejora sostenible no bajan empaquetadas desde un escritorio central, sino que se construyen en el territorio, articulando la inteligencia y el trabajo colectivo, la contención entre pares y el compromiso genuino de quienes vivimos el día a día de las escuelas. Si todos avanzamos en la transformación de la educación, es porque entendemos que otra educación es posible. De esta manera, el éxito llegará solo y estaremos transformando vidas, y abriendo mayores posibilidades”.
Red Educativa de Alto Hospicio: Una comunidad que aprende, comparte y avanza unida
Las y los participantes de la Red destacan que, para comenzar este tipo de trabajo en comunidad, se requiere una voluntad genuina de colaborar, comprendiendo que “el trabajo en red surge de una convicción ética y no de una obligación”. De esta manera, sostienen que la clave es “cultivar un trabajo en equipo horizontal, sin egocentrismos institucionales y basar la relación en la transparencia de la información, compartiendo abiertamente, tanto las metodologías exitosas, como los aprendizajes de los errores”.
Es así, como desde la Red Educativa de Alto Hospicio hoy consideran que han dejado de ser instituciones aisladas, para convertirse en una “verdadera comunidad de aprendizaje y vida”, como lo denominan ellos.
“Saber que hoy no caminamos solos, que contamos con una red que nos sostiene técnica y emocionalmente, y que esa unión se traduce en un mejor presente para los niños, niñas y jóvenes de nuestra comuna, es el logro más valioso de toda esta historia”.








Este reportaje se escribió gracias a la colaboración de los integrantes de la Red Educativa de Alto Hospicio. En particular, agradecemos a quienes respondieron a la entrevista base de esta nota: Luis Zúñiga, coordinador de la Red y director del Colegio Metodista Robert Johnson; Carmen Gloria Vásquez, rectora del Colegio Monte Carmelo; Danilo Carrasco, director del Liceo Bicentenario Kronos; Richard Leal, director del Liceo Bicentenario Nirvana; y Leonardo Moraga, rector del Colegio Santo Domingo Savio.

