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La fortaleza potencial de la creatividad en los establecimientos escolares

Las dos maneras más usadas para adentrarse al tema de la educación son, por una parte, desde quienes no son docentes ni directivos pero ven con preocupación las falencias que ésta tiene; y por otra, aquellos que al ejercer el liderazgo y la docencia, vivimos y opinamos desde dentro. Mi caso es el segundo, con experiencia como jefe de departamento de lenguaje, por lo tanto, me permito poner sobre la mesa el tema de la creatividad dentro del establecimiento escolar y fundamentalmente en el aula, no como un concepto del cual podemos opinar de manera muy distante sino como un requisito casi más elemental que el conocimiento mismo.

Durante más de veinte años ejerciendo en colegios de la quinta región, puedo asegurar que la autocomplacencia docente impide, tanto a los profesores como a la estructura colegial misma, evolucionar con los tiempos y hacer un ejercicio profesional que sorprenda a los alumnos.  Cuando se propone esto, con frecuencia surgen voces que confunden la implementación de clases más atractivas con una pérdida de la seriedad del proceso educativo frente a los alumnos. Este es un desafío que los directivos escolares debiesen considerar y pensar.

En este punto, es importante señalar que la creatividad no es ser gracioso sino sorprendente. Este desafío es alto, puesto que nuestros actuales estudiantes son protagonistas de un mundo que nunca había cambiado tan rápidamente en relación a los siglos anteriores. Esta dinámica hace que los jóvenes de hoy dispongan de mucho más información que cualquier adulto a su misma edad.[1] La consecuencia directa de esto es la disposición audiovisual de registros, casi incuantificables, por parte de nuestros nuevos alumnos; es decir, tienen acceso a más información que todas las generaciones anteriores.

La creatividad está ligada a lo más elaborado pero también lo más simple. Autores como Ken Robinson (El Elemento), Ladislao Bachtrach (Ágil Mente), Daniel Goleman (La Inteligencia Emocional y también El Espíritu Creativo) apoyan el hecho de que la creatividad es la inteligencia en su grado más refinado. Uno de los elementos base para echar a andar la creatividad es el cuestionamiento de todos los supuestos que hoy damos por descontados y nos parecen obvios. En educación, todo debe ser revisado porque cada vez funcionará menos el sistema unidireccional y de férrea disciplina que ellos no saben y nosotros sí, y en el cual ellos cometen errores y nosotros los corregimos.

Cuestionar el tiempo que dura cada clase (nosotros mismos podemos hacer tres clases distintas de media hora en vez de una hora y media de clases que pocos resisten), cuestionar dónde está la verdad de un concepto discutido en clases (el profesor propone lo suyo...sin dogmas, por favor), cuestionar el lugar. Una clase de ángulos en geometría tal vez estaría mejor en una cancha de deportes o sobre una mesa de billar, una clase de botánica es más adecuada en el patio. Una clase de religión o de filosofía podría hacerse alguna vez bajo una noche estrellada, donde el ser humano capta mejor su lugar ínfimo en el universo.

Los directivos, docentes y alumnos debemos cuestionar las maneras lógicas de pensar en que un concepto siempre se relaciona con lo mismo (piscina: agua, verano, trampolín, etc…) Leonardo da Vinci acostumbraba relacionar dos conceptos aparentemente inconexos para pensar soluciones nuevas. De esa manera, lograba que su cerebro asociara cualidades de dos elementos no relacionados que, de otra manera, difícilmente hubieran llegado a su mente (por ejemplo, cuando alguien asoció: piscina/cama, pudo vincular que se podía dormir sobre el agua y surgieron los flotadores, o la cama de agua, etc…). Esa es sólo una de las muchas estrategias del genio y que están pormenorizadas en abundante bibliografía a la cual todos podemos tener acceso por la web.

Bajo ese prisma, nada tiene sólo una respuesta.

Adivinen ¿qué exigen cada día en las escuelas y colegios de nuestro país?

[1] Robinson, Ken, El elemento, Editorial Debolsillo Clave, Buenos Aires, página 15.

2 opiniones en “La fortaleza potencial de la creatividad en los establecimientos escolares”

  1. Estoy de acuerdo que se está perdiendo el miedo a ser autocríticos, es algo cultural que las nuevas generaciones deben revertir.
    Sin duda que la creatividad entrega la oportunidad de expresarse libremente, estimulando la inteligencia en los estudiantes, sin que perdamos de vista que cada uno es único, con características particulares.
    Todos poseemos capacidades, teniendo talentos para ser creativos y originales; lo que pasa que más de las veces, sin darnos cuenta, estandarizamos los procesos.
    Felicitaciones por las reflexiones y por poner este importante tema en debate.

  2. Creo que la idea de ser autocomplaciente disminuye muchas posibilidades tanto para el docente como para los alumnos que están trabajando en función de su orientación.Es un tema a resolver y creo que podemos hacer un esfuerzo desde el liderazgo por convencer al equipo de la necesidad de involucrarse en un proceso de mejora continua en cada área del colegio.

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